QUIENES SOMOS
La Iglesia Pentecostal Tierra Prometida fue formada e inaugurada el 14 de junio de 1998, bajo la dirección de su Pastor Presidente, Celso da Rosa.
Todo comenzó con una sola iglesia, que hoy es nuestra sede central, ubicada en el corazón del barrio Mariano Moreno, en la ciudad de Formosa Capital, en la calle Manuel Alberti 1568.
Con el paso de los años y el crecimiento de la obra, la iglesia se expandió y actualmente cuenta con más de 20 anexos distribuidos en toda la provincia de Formosa y también en el exterior, en la República del Paraguay.
Hoy la Iglesia Pentecostal Tierra Prometida reúne a más de 300 miembros activos, comprometidos con la fe, el servicio y el amor al prójimo. Realizamos cultos todos los días, donde personas de todas las edades se acercan en busca de respuestas a través de la Palabra de Dios, sanidad espiritual y restauración.
Nuestro mayor deseo es que cada persona que nos visite pueda salir fortalecida, feliz y llena de la presencia de Dios, experimentando un encuentro real con Su amor y Su poder transformador.
Te invitamos a ser parte de esta gran familia
Las puertas de la Iglesia Pentecostal Tierra Prometida están siempre abiertas para ti y tu familia.
Te invitamos a participar de nuestros cultos y actividades, donde podrás vivir una experiencia real con Dios, encontrar paz, esperanza y renovación para tu vida.
Ven tal como estás. Aquí encontrarás una palabra que transforma, un abrazo que fortalece y una comunidad que camina unida en la fe.
¡Te esperamos con los brazos abiertos!
Misión, Visión y Valores
Misión
Nuestra misión es predicar el evangelio de Jesucristo con poder y amor, llevando la Palabra de Dios a cada persona, formando discípulos comprometidos, restaurando vidas y fortaleciendo familias a través de la fe, la oración y el servicio.
Visión
Ser una iglesia viva y en crecimiento, guiada por el Espíritu Santo, alcanzando nuestra ciudad, la provincia y las naciones, estableciendo nuevas iglesias y levantando líderes que impacten el mundo con el mensaje de salvación.
Valores
- Fe en Dios y en Su Palabra.
- Amor al prójimo.
- Unidad como familia en Cristo.
- Oración constante.
- Servicio con humildad.
- Integridad cristiana.
- Compromiso con la obra de Dios.